Introducción
Nuestro sistema educativo lleva en entredicho muchísimo
tiempo, y por desgracia, no hemos sido nosotros los que lo hemos criticado los
primeros, sino otros. Los informes de PISA nos sitúan siempre en posiciones
bastante dudosas teniendo en cuenta nuestro nivel socio-económico y siempre han
sido una especie de referente al que llegar pero que jamás alcanzamos.
¿El problema? Tal vez hemos errado el referente, una prueba
estándar no lo dice todo. Sin embargo, que el sistema educativo español no es
un éxito es un hecho, se mida como se mida. Incluso si no se mida. Fracaso
escolar, desmotivación, burn out… Tanto el alumnado como el profesorado son
muestras claras de las carencias de un sistema que está pidiendo a gritos un
cambio que nunca se da, aunque a nivel legal parezca que sí está constantemente
cambiando.
Y PISA sigue ahí, “pisándonos”, aplastándonos con sus
resultados. Lo tenemos en cuenta para eso, para ver lo “mal que vamos”, pero no
buscamos más allá. Y más allá, casi en la cúspide, está Finlandia, con su
clima, con sus noches, con su frío… y esos grandes resultados que evidencian,
de algún modo, la clave del éxito. Queremos ser como Finlandia pero sin ser
Finlandia y eso es imposible.
Por eso quería escribir un poco acerca de las pautas que se
analizan en el glosario de Finlandia y ver las claves de su éxito y cuáles de
esas claves podrían ayudarnos a nosotros a conseguir nuestro objetivo: una
educación exitosa a vista de todos.
Primera clave. El contexto de Finlandia
Como bien dice el texto, “país de largos
inviernos, largos períodos de oscuridad y soles de medianoche”. Una de las
características más destacadas del país es precisamente su clima: inviernos
fríos y noches largas. España, por el contrario, se caracteriza por su sol, por
su buen clima; días amables que invitan a paseos por la playa y cervezas en las
terrazas.
Creo que una buena frase a
destacar como descriptor de Finlandia es “de los países más democráticos y
también de los menos corruptos”, algo que no creo que se pueda decir de España,
nos duela como nos duela. Este hecho que, junto al del clima, parecen poco o nada
relacionados con la educación, para mí es fundamental a la hora de analizar el
éxito del sistema escolar en este país. Siempre que miramos o tratamos de
fijarnos en otros sistemas y tratamos de entender el por qué de su éxito, nos
centramos en puntos relativos únicos y exclusivamente a la educación, sin tener
en cuenta que cada país tiene unas circunstancias propias que propician, en
muchos casos, dicho éxito o, al menos, la existencia de algunas iniciativas que
lo logran.
De hecho, los resultados de las pruebas estandarizadas como
PISA siempre me parecen bastante poco objetivas, dado que son iguales para
todos cuando cada país, cada provincia, cada colegio tiene un contexto y unas
características propias que afectan directamente en los resultados.
El mismo texto que nos da las claves del éxito de la
educación en Finlandia lo resalta como un factor fundamental: “tiene lugar y
se explica en un país con condiciones históricas, culturales y socio-económicas
muy particulares.”
Segunda clave. La equidad
Una de las cosas que creo fundamentales a la hora de hablar
de Finlandia es la equidad, tanto por parte del sistema como del país mismo.
Como bien dicen, los resultados de PISA “son sorprendentemente uniformes entre la población
escolar - la diferencia entre los mejores y los peores resultados de PISA es la
más pequeña del mundo.” Esta equidad
en los resultados; ¿se debe al sistema o al alumnado? Es decir, ¿tenemos alumnado
más diverso aquí o simplemente, no sabemos tratar con esa diversidad como allí
lo hacen?
Creo que la solución es una
mezcla de ambas razones. En primer lugar, como bien dice el texto, tan sólo un
5% de los habitantes han nacido fuera del país; esta paridad de cultura y
lengua en el alumnado ayuda a que la educación sea, en sí, equitativa. La
propia sociedad lo es: “una sociedad
igualitaria, con necesidades básicas satisfechas y altos niveles de bienestar
general de la población.” Ahora
mismo, hablar de eso en España sería prácticamente imposible; aún así, no se
puede culpar de todo a la crisis, hemos vivido tiempos buenos anteriormente y
la educación ha seguido siendo el último de los beneficiarios de esa riqueza.
Tal vez, como una vez escuché, en educación es donde primero se recorta en
tiempos malos y donde último se invierte cuando hay dicha económica.
En segundo lugar, también
creo que el modo en que se plantea el resto del sistema ayuda a solventar las
diferencias que indudablemente existen entre el alumnado. Se puede leer en el
texto que “En comunidades migrantes la
educación se hace en la lengua materna de los estudiantes, además de en
finlandés.”. ¿Sería posible esto en España? Yo creo que no. Un país donde
ni siquiera se hace un “esfuerzo” por integrar a los propios españoles cuando
se van a comunidades con lengua propia (un niño/a que se marcha a vivir al País
Vasco o a Cataluña ha de aprender a la fuerza esa lengua y hasta que no lo haga
no logrará integrarse en el día a día de la escuela, que es en esa lengua, y
eso que no ha salido de su país), no creo que se haga nada por integrar a otros
que vengan de otros países. Aunque se intentara, creo también que en el caso de
España supondría muchas cosas, sobre todo ¿quién da todas esas clases en todos
esos idiomas? Hay que tener en cuenta que hablar de multiculturalidad en España
es hablar de personas de Marruecos, Inglaterra, Alemania, Rumania, China,
Rusia, Polonia… debería haber demasiados maestros/as de esas lenguas y tal vez
sí que fuera poco viable esta medida. Pero sí veo fundamental medidas de
integración diferentes a las actuales, al igual que veo la necesidad de las
mismas cuando hablamos de alumnado con dificultades de aprendizaje, lo cual
también se menciona en el texto: “* Se
aseguran oportunidades de aprendizaje a todos los alumnos, incluidos los que
requieren educación especial. En cada escuela hay un profesor especializado en
educación especial, quien colabora con los demás profesores. Para los
alumnos con dificultades de aprendizaje y para los que necesitan mejorar su
rendimiento se diseñan programas a medida, con atención individualizada.” También en Finlandia tienen este tipo de diferencias y
también han buscado el modo de solventarlas, si bien me parece que ellos han
buscado el modo de igualar en la diferencia y no de igualar a base de segregar
y diferenciar aún más como parece que es el caso del sistema español y de una
gran parte de los sistemas educativos que conocemos. “No se separa a los niños según sus capacidades. No hay clases aparte
para los "rápidos" o los "superdotados". Y eso que, para muchos, ahí estaría la clave
para mejorar el sistema, separar a los “buenos” de los “malos” para que los
“buenos” aprendan y los “malos” pasen el rato sin molestar a los demás. Sin
embargo “si hay problemas académicos, se
organizan grupos de 10 y se asigna un profesor de refuerzo. Hay asimismo
alumnos encargados de apoyar a los compañeros que se retrasan.”
Esta clave, de equidad, es
también perseguida por España, pero tal vez se hace encorsetados en ideales y
prejuicios: “Cada escuela, una buena
escuela”. Aquí parece que determinadas escuelas van a ser mejores que otras
a priori y sin remedio, simplemente por una cuestión de contexto o de recursos.
No sé si en Finlandia existirán barriadas deprimidas como las que existen en
España, cada vez más alejadas de la famosa clase media; supongo que el hecho de
que sea un país próspero y equitativo hace que no sea así y que todos los
centros estén ubicados más o menos en barriadas de igual nivel socioeconómico;
sin embargo creo que pese al contexto, deberíamos esforzarnos en que cada
escuela, esté donde esté, sea buena, sin necesidad de que esa “bondad” sea
medida por resultados académicos. En algunos lugares, enseñar lo que se enseña
será posible, tenga o no tenga sentido el qué y el cómo se enseña (eso es otro
tema para hablar años); pero en otros será necesario centrarse en otros
aprendizajes y ofrecer al alumnado alternativas para darles la oportunidad de
mejorar su estilo de vida, de formarse como personas con libertad para elegir
cuando sean adultos a pesar de toda su carga social. Una buena escuela sea cual
sea, definida como aquella que dé a su alumnado las herramientas necesarias
para vivir un futuro mejor a partir de las condiciones de partida, sin que
éstas sean un limitante, sino tan sólo eso, un punto de partida.
Y muchos dirán: Para eso hace
falta dinero. Y aquí enlazo con la siguiente clave, muy relacionada con ésta en
muchos aspectos y diferente en otros.
Tercera clave. Los
recursos
Siempre que miramos a
Finlandia vemos las cosas buenas pero es que ellos han invertido, han
“apostado” por la educación. ¿Ha apostado España alguna vez por ella? ¿O se
limita a darle limosnas y a grandilocuencias absurdas que no llevan a ninguna
parte? Veamos:
En Finlandia: “El Estado
entrega gratuitamente los libros y otros materiales escolares, las comidas en
la escuela, transporte y servicio dental.” Acerca de esto está claro, España
no es Finlandia. Andalucía ha tratado imitar burdamente esta medida regalando
libros de texto a todo el alumnado, lo necesitara o no, fuesen sus padres
notarios y cirujanos o estuviesen los dos en paro. También decidió tirar la
casa por la ventana y regalar portátiles al alumnado de quinto que se podían
quedar hasta 4º de ESO (y luego, ¿qué? ¿Para qué van a devolver portátiles con
más de 6 años y medio destrozados?). Lo ha hecho sin control, sin un fin claro
y, por supuesto, sin presupuesto. Ni Andalucía ni España invierten en educación
lo suficiente para hacer un gasto tan grande, y no es cuestión de economía,
como se observa en los siguientes datos:
“Siendo sólo
un 13,7% más ricos, Finlandia realiza un esfuerzo extra en materia
educativa comparado con España. Así, dedica un 42% más de gasto público
para educación en relación al PIB, y un 18,2% más por alumno en
Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO).”
|
COMPARATIVA ESPAÑA-FINLANDIA
(Indicadores económicos)
|
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|
Concepto
|
España
|
Finlandia
|
Favorable
a Finlandia
|
|
PIB por habitante
(UE-27=100)
|
102,4
|
116,4
|
13,7%
|
|
Gasto público educación en relación al PIB
|
4,3%
|
6,1%
|
42,0%
|
|
Gasto público por alumno en ESO
|
6.010
|
7.100
|
18,2%
|
Fuente: Ruíz,
V. (2007). ¿Por qué Finlandia es una
super potencia educativa siendo sólo un poco más rica que España?, en Diario Digital, disponible en:
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=9722
Es cuestión de ganas, de
importancia que se da a la educación. Aquí se limitan a regalar libros de texto
(los famosos libros de texto) y portátiles hasta que se dan cuenta de que ya no
pueden y cierran el grifo para todos. Si queremos equidad, hay que invertir en
ella, si no se puede, al menos que la equidad favorezca al que no puede de
verdad y no a todos. Puede parecer discriminación, pero no veo justo que se
invierta en familias pudientes lo que podría invertirse para muchísimos otros
temas (por ejemplo, los comedores, que también son gratis en Finlandia y que
aquí, aunque si reúnes ciertos requisitos, son casi gratis también, no lo son
para todos y, al fin y al cabo, muchos sí que necesitan ése servicio y cada vez
cuesta más que te lo bonifiquen). Así se ejemplifica este tema de las comidas
en Finlandia: “El derecho a la
educación incluye el derecho a comida gratis y nutritiva en las escuelas. El
costo de la alimentación escolar lo asume cada municipio (65 céntimos por menú:
un plato caliente, leche y fruta).” Teniendo en cuenta la autonomía
presupuestaria de nuestros ayuntamientos, creo que no estaría de más cierto
control en esos fondos municipales y que se destinara parte de ellos a la
educación de cada municipio y no a tanto empleo-enchufe inútil que no genera
más que pérdidas.
Además, ellos saben dónde
invertir ese dinero. “La mayor inversión
se destina a los profesores (salarios, formación, etc.).” El personal
docente es la clave de este sistema, como analizaré más abajo, y a ellos van la
mayor parte de los fondos educativos, porque sin ellos el sistema no tendría
ningún tipo de sentido.
Además, algo que me llamó
mucho la atención fue que “El mobiliario
es cómodo y está dispuesto de modo de facilitar la comunicación cara a cara
entre los alumnos y con los profesores.” La segunda parte está clara, el
sistema de trabajo en Finlandia es diferente y eso ya lo sabíamos pero… el
mobiliario es CÓMODO. Creo que en esto nunca hemos pensado seriamente. El
alumnado va a estar entre 5 y 7 horas sentado en esa silla (porque además,
nuestro sistema lo castiga si se levanta), escribiendo en esa mesa… ¿están
cómodos nuestros alumnos? Sillas de madera tiesas, mesas (algunas reclinables,
menos mal, otras ni eso)… Si ahora volviéramos al colegio y nos sentáramos en
aquellas sillas, seguro que nos quejaríamos. Nos dolería todo al cabo de un
rato (ya nos duele en la facultad). ¿Es tan complicado colocar un mobiliario
cómodo? Sé bien cuál sería la objeción para muchos: son incómodas para que no
se duerman, que si no estarían todo el rato sin hacer nada. Pero, sinceramente,
creo que eso entra en el tema de qué estamos haciendo tan mal como para que ir
a clase sea aburrido, cuando los niños/as son una continua fuente de dudas y
preguntas y curiosidad. No es cuestión de que las sillas sean cómodas para que
se duerman, ya lo hacen en sus mesas de madera. Si les contáramos algo
interesante, si fueran parte de lo que se les está diciendo… daría igual que
tuvieran una cama calentita, porque no necesitarían soñar para disfrutar en la
escuela.
Los finlandeses, sin duda,
dan importancia al contexto clase, y lo extrapola más allá a todo el centro: “La sala de profesores es un ambiente agradable
y muy bien acondicionado para el trabajo individual y en equipo. Las aulas
tienen entre otros televisor con pantalla gigante, acuario, cocina con
fregadero, medios audiovisuales, aire acondicionado, circuito cerrado de
televisión, computadores, plantas. Hay
máquinas de coser en la clase de costura, aparatos de soldar, herramientas de
carpintería, esquíes.” Y nosotros no
tenemos ni un duro para comprar un simple reproductor de música, pensarán
muchos centros de aquí. ¿No hubiera sido mejor equipar a los centros de cosas
importantes que al alumnado de portátiles? ¿No sería conveniente pensar en
llevar al colegio parte de la sociedad, como se observa aquí con la costura,
los paneles solares…? ¿No se trata de enseñar a vivir? Pues habrá que enseñar a
vivir en espacios similares a los que nos ofrece la vida, ¿o no? ¿O acaso la
vida es una clase con una pizarra y un libro de texto?
También es muy curioso porque otro tema
relativo a los recursos siempre afecta a la ratio. Los maestros dicen que con
menos alumnos trabajarían mucho mejor. Pues bien: “Por ley, en primero y segundo grado de la escuela no puede haber más de
25 alumnos por clase. De tercero a sexto grado hay entre 25 y 30. A partir de
séptimo grado, el número baja a 15-20 alumnos.” De acuerdo, nosotros
llegamos a veces a ratios de 40 pero como se observa, no tienen clases de 10
niños. Sus clases de primaria son grandes (25-30, por ley aquí deben ser así
también, otra cosa es la realidad) y en secundaria, aunque baja, tampoco se
quedan con tres o cuatro en clase. Tal vez el problema no es cuántos somos sino
cómo se trabaja con todos ellos, cómo hacer que todos se impliquen.
“La "escuela del futuro" no se visualiza como un lugar rebosante de computadoras sino como un espacio que combina zonas de juego, computadoras y hasta una profesora leyendo en voz alta a un grupo de niños, como en un cuadro costumbrista (Reetta Hyvarinen, investigadora de la Universidad de Helsinki).” Es decir, no todo se reduce a la tecnología. Lo ideal es que la escuela, como la vida, sepa combinarlo todo y hacer de ello la experiencia más enriquecedora que los niños/as puedan vivir sea cual sea su origen. Y es que su idea de educación e innovación es tan diferente a la nuestra…
Cuarta clave. La idea de educación
Algo que cambia radicalmente cómo se educa en Finlandia es
la idea que tienen acerca de qué es la educación y en qué debe consistir. En
muchos casos, no se trata tanto de las concepciones existentes, puesto que
también aquí en España hay numerosas corrientes que luchan por una educación
basada en los mismos principios, sino de la idea en la que se fundamentan las
leyes y el sistema educativo en sí, que coincide plenamente con ellas y que, en
este caso, son: “Cygnaeus, considerado el padre de la escuela pública
finlandesa. Sus ideas fueron influenciadas por Pestalozzi y Froebel. Las ideas de John Dewey (USA) han ejercido asimismo
gran influencia en la pedagogía finlandesa, especialmente el "aprender
haciendo".
Eso sí, en contra de lo que
muchas veces entiende España por innovación, Finlandia tiene claro que sus
pedagogías tienen que ser firmes y no seguir modas transitorias: “El sistema educativo finlandés no se tienta
con las tendencias y corrientes pedagógicas de moda. ("Solo los peces
muertos siguen la corriente": dicho finlandés). Se asienta en las
pedagogías activas y en el constructivismo. Confía en valores como el esfuerzo,
la dedicación, el estudio, la colaboración y la cooperación, el involucramiento
de la familia, la acción del profesor. Se promueve el sisu (palabra finlandesa
para voluntad, esfuerzo, perseverancia), un valor cultural arraigado en la
sociedad.” Valores que ya no se aprecian pero que creo que han de ser lo
que sustenten todos los ideales de educación, puesto que si no existen estos
valores no hay educación posible.
Hay numerosos puntos en la educación
de Finlandia que son diferentes a los de España, y que tal y como parecen van a
seguir yendo las cosas en términos educativos, seguirán siendo cada vez más
opuestos. Su educación se basa en principios de equidad, de respetar la
diferencia, de que cada uno aprenda por su cuenta y a su modo. Se refleja en
muchos de los valores pedagógicos sobre los que se sustenta: “Repetir el año está proscrito por ley. Se
asume y espera que todos los alumnos aprendan, cada quien a su propio ritmo”. “El
aprendizaje es holístico y personalizado. Se alienta la libre expresión, el
pensamiento crítico, el diálogo, el debate, la propia iniciativa.” “Se estimula
la autonomía de los alumnos desde muy temprana edad, y se les educa en la
responsabilidad y el trabajo en grupo.”
Y, sin embargo, es curioso,
porque muchas veces cuando se habla aquí de que las cosas van mal siempre se
alude a que no se está enseñando lo que ha de enseñarse, que habría que mirar y
revisar el contenido (y estoy totalmente de acuerdo); pero hay dos frases en el
texto sobre Finlandia que no puedo dejar de destacar: “Se privilegia el aprendizaje de competencias,
más que de contenidos” (es la propuesta de nuestra ley actual pero,
¿realmente se está llevando a cabo o son las competencias meros medios para
llegar a los objetivos que también se proponen un poco después en la misma ley
por curso y año?) “Lectura, escritura y
matemáticas son la prioridad en el currículo y en las aulas.” (las
enseñanzas “básicas”, leer, escribir y “las cuatro reglas”; ¿estamos aquí
dándole prioridad de verdad? ¿Cómo lo hacemos? ¿No corremos, quizá, demasiado?
¿No estamos demasiado preocupados porque el niño sepa hacer determinadas cosas
en determinado momento para poder seguir avanzando? ¿Por qué llegan alumnos/as
a secundaria cometiendo faltas de ortografía? ¿Cómo llegan a la Universidad sin
diferenciar paralelas de perpenticulares?)
El concepto de educación que tienen también marca el ritmo
escolar. Por ejemplo, la enseñanza obligatoria comienza a los 7 años, como
hemos visto en clase mucho más acorde con lo que decía Piaget acerca de los
estadios de los niños/as que nuestro sistema, en que comienza a los 6, tal vez
cuando el alumnado aún no está preparado para ciertos aprendizajes. "Nuestras
investigaciones neurológicas muestran que antes de esa edad el desarrollo
cerebral y físico no es el apropiado para el aprendizaje académico":
Irmeli Halinen, directora de Educación Preescolar y Básica.
Además, su primaria es
incomparable a la nuestra. Nuestro alumnado, cuando termina 6º, se ha hartado
de hacer deberes y a partir de 2º ya sabe lo que es un examen (algunos incluso
en 1º, apenas acaban de empezar a escribir…) y tienen grandes técnicas para
memorizar todo lo que se les mande, aunque la mayoría apenas sepa comprender lo
que está diciendo. En Finlandia, es todo lo contrario: “Los primeros seis años de educación no tienen que ver con el éxito
académico. No medimos a los niños. Tienen que ver con prepararse para aprender
y con encontrar su pasión": Pasi Sahlberg” “Durante
los seis primeros años de escolaridad, los alumnos no son evaluados; los
exámenes empiezan a aplicarse cuando son adolescentes. Solo existe un test
estandarizado obligatorio que se aplica cuando los alumnos tienen 16 años.” “Las
calificaciones asignadas a los estudiantes van de 4 a 10.” La evaluación es algo positivo para ellos, es algo que
les indica cómo mejorar su aprendizaje, cómo va el proceso, qué se puede hacer;
pero no sesga, no corta, no es una losa que provoca la pérdida de interés o de
motivación. “Se desaconseja enviar tareas
escolares a la casa antes de los 16 años. Se considera una violación al derecho
de los niños a ser niños, a jugar, a tener tiempo libre, a disfrutar de la
familia (Pasi Sahlberg).” ¿Qué ocurre aquí? ¿Dejamos a los niños tener
tiempo libre? Entre las tareas del colegio, las clases extraescolares y demás,
creo que mucho de nuestro alumnado lo que está es sobrexplotado, no tiene
tiempo para hacer nada más que tareas y deberes, trabajando una media de 12 o
13 horas al día, ¿de verdad queremos que así se interesen por algo de lo que
hacen? ¿Lo haríamos nosotros si fuera una carga con la que lidiar 12 horas al
día a diario?
¿Han perdido esos años para “aprender”? Yo creo que no. Al
fin y al cabo quién no ha pensado estando en Secundaria que estaba viendo
exactamente lo mismo que en Primaria pero un poco más avanzado, como si el
conocimiento fueran parcelas separadas y cada año se pudiera mostrar al
alumnado unos pocos más de m2 de dichas parcelas. ¿Quién establece cómo y
cuándo? Y, sobre todo, ¿por qué? ¿Por qué aprender a un ritmo establecido? En
Finlandia no “pierden” ese tiempo, lo aprovechan para hacer de esas tierras
(las mentes de los niños/as) algo fértil donde luego se pueda sembrar lo que
haga falta, al contrario que aquí, donde nos empeñamos en sembrar primero y
tratar de regar después, aunque la tierra inicial no estuviera preparada y
escupiera, sin remedio, todo lo que en ella se intente plantar. “A la
enseñanza básica le sigue la secundaria superior, de tres años, con dos
opciones: vocacional y general. Tradicionalmente, la secundaria vocacional era
más popular, pero hoy la demanda está equilibrada. Ambas vías sirven para
llegar a la universidad. El 93% de los alumnos termina la
educación secundaria, 43% opta por educación vocacional y 66% se matricula en
la universidad.” Se observa aquí que, sin duda, esos años de “preparación”
han sido útiles. El alumnado sigue estudiando casi en su totalidad (93%) y,
además, se le dan opciones (vocacional o general) pero eso no quiere decir que
se cierren las puertas con esa decisión; el alumnado puede seguir en la
Universidad haya hecho lo que haya hecho. Creo que en este punto (si la LOMCE
sigue como se propone), vamos a estar cada vez más lejos, clasificando a
nuestro alumnado demasiado pronto, cerrando unas puertas que no sabemos si
realmente tendrán opciones o no de cruzar más tarde.
Y no es cuestión de tiempo tampoco, que aquí parece un gran
problema: no me da tiempo a terminar el libro, no tengo tiempo para dar todo el
temario si hago otras cosas…
“En la educación básica, los profesores deben enseñar entre 4 y 5 horas diarias. El tiempo adicional de permanencia en el centro escolar (para atención a alumnos y padres de familia, reuniones, etc.) es flexible, de acuerdo a las necesidades. Las clases duran 45 minutos. Son clases breves, intensas y muy participativas. Después de cada clase hay un recreo obligatorio de 15 minutos al aire libre.”
Después de cada clase 15 min
de descanso, ¿quién no lo soñó? En el instituto todavía teníamos 5 minutitos
para descansar entre que venía o no el profesor de la otra materia pero, ¿en el
colegio? Muchas veces apenas respirabas entre una hora y otra, dado que la daba
el mismo maestro/a y pasaba de un libro a otro como si nada, sin dejarte parar,
sin desconectar… ¿No estamos exigiendo demasiado a niños demasiado pequeños?
¿Es tan complicado dar un pequeño respiro a nuestros pequeños para que puedan
descansar y retomar el trabajo con nuevas fuerzas? ¿No es esto algo que, tal
vez, todos necesitamos?
Quinta clave. La autonomía
Creo que este tema no es tanto lo que es sino cómo se trata.
Aquí, en España, ha habido muchas reformas y cada vez más se pretende dar
autonomía a los centros para que hagan determinadas cosas, para que puedan
tomar decisiones propias. Eso me parece muy bien. Lo que me parece mal es que
creo que esa autonomía ha quedado reducida a temas administrativos, y lo único
que han hecho ha sido colocar el peso del papeleo sobre el Equipo directivo y
también sobre los propios docentes, que cada vez más se ven obligados a tener
que rellenar toda clase de informes e impresos, (un día no sabrán si son
maestros u oficinistas), pero sin darles libertad plena para decidir sobre
otras cosas más importantes. Tienen un presupuesto limitado del que han de dar
cuentas claras cada vez, un sistema establecido que no pueden cambiar, horas
que han de dar de cada materia, qué materias se dan y a partir de qué curso,
etc.
Sin embargo, en Finlandia: “los planteles escolares tienen gran
autonomía administrativa así como curricular y pedagógica. Los directores
de escuela pueden elegir a la planta docente, sin tener que ocuparse de sus
salarios. No existen inspectores ni
supervisores; se confía en el desempeño y profesionalismo de los profesores y
directivos de cada plantel. Los profesores son responsables de organizar los
cursos, elegir los textos, fijar las reglas de disciplina y de la relación con
los padres. La función principal del Gobierno central es evitar
desigualdades en la calidad educativa entre las distintas regiones del país y
entre escuelas.” Aquí en España hace
años que el Estado perdió su poder de igualar; el tema de las autonomías sólo
ha servido para desigualar y separar y el Estado como tal apenas tiene fuerza
para unirnos a todos bajo un mismo nombre o bandera. Y eso se extiende mucho
más allá de la política.
Cada Comunidad Autónoma tiene
una Ley de Educación Común ante la que responden todos por igual, pero en cada
Comunidad existe una versión “propia” de dicha ley (por ejemplo, la LEA en
Andalucía), que se supone que adapta los principios de la LOE a cada contexto
(lo cual es de dudable realidad). Y ahí se acabó toda la autonomía. El centro
no es responsable más que del papeleo, de lo demás ya se encargan los de
arriba. Es cierto que también aquí se “eligen” de algún modo los libros, las
normas, etc. pero creo que el plano de libertad que se da en Finlandia va mucho
más allá de eso, ellos son libres de decidir cómo se dan las clases y qué se
dan en dichas clases y hay tanta confianza en lo que los profesores del centro
decidan que no hay inspectores. ¿Podría hacerse aquí en España? Sinceramente,
creo que no. Ya de por sí la labor de la Inspección me parece paupérrima,
dejando que haya tanto inútil y tanto vago (lamento la dureza, pero es así)
dando clase, tantos caraduras dándose de baja una y otra vez, riéndose del
sistema prácticamente; que parece que hasta que no se mata un niño no se puede
hacer nada porque el maestro ha aprobado unas oposiciones y ya puede ser un
psicópata mental que hasta que no pase algo grave no se le puede echar de allí.
Si encima no hubiera inspección, ¿qué no haría cierto sector docente que no
sabe lo que es la docencia ni quiere saberlo?
Aquí hace falta control en
ciertos sentidos y creo que incluso haría falta tomar medidas más duras y drásticas
para evitar dejar en manos de ciertos energúmenos la educación de la sociedad
del futuro, pero está claro que en Finlandia sí es posible y eso es por la
clave que ahora paso a exponer y que para mí es la MÁS importante de todas. “El Consejo Nacional de Educación,
dependiente del ministerio del ramo, es el encargado de elaborar los contenidos
mínimos (currículo nacional común). Las autoridades locales, las escuelas y los
profesores individualmente tienen bastante autonomía para decidir qué y cómo
enseñar. 25% del currículo es definido localmente. Cada escuela puede decidir
organizar las asignaturas en áreas.”
Sexta clave. Profesores
Sin duda he aquí el talón de Aquiles de la educación en España
y la fortaleza de Finlandia: sus maestros, sus profesores. Y, sin duda alguna,
he aquí también algo en lo que creo que jamás lograremos siquiera parecernos a
este sistema educativo que tantos admiramos.
En primer lugar, ser maestros allí tiene un gran prestigio
social: “La
docencia es una profesión con gran reconocimiento social, como la de médico o
abogado.”
¿Qué significa ser maestro en
España? Pues una profesión más entre tantas otras y, sinceramente, de las menos
valoradas socialmente que requieran un título universitario. Nadie reconoce tu
trabajo y tu labor, aquí lo único que importa es que tenemos un sueldo “fijo”,
jornada laboral de 5 horas y tres meses de vacaciones. Y, además, todos saben
mejor que tú cómo debes hacer tu trabajo. A nadie se le ocurre ir al médico y
decirle: “yo tengo la gripe, mándame tal medicamento.” Pero a los maestros todo
el mundo va a decirle si sus hijos tienen que hacer más o menos deberes, si
deberían o no estar sentados juntos o incluso si has dado mal o no una clase…
Dicen que el alumnado ha perdido el respeto a sus maestros pero la realidad es
que la sociedad ha sido la que ha dejado de respetar esta profesión como tal;
parece que todo el mundo sabe dar clases, que todo el mundo puede enseñar
(quizás porque se entiende enseñar como ir a una clase, dar el libro de texto y
poco más). Mientras no se tenga en mayor apreciación la labor de los docentes,
mientras la sociedad no se dé cuenta de que de nosotros dependen los abogados,
médicos y arquitectos del futuro, poco podemos hacer porque nuestro sistema se
parezca un ápice al suyo.
También es cierto que es que
hay algunos maestros… Y esto me lleva al siguiente punto clave con respecto al
profesorado en Finlandia: su formación: “Una
profesión atractiva, con muchos postulantes y mecanismos rigurosos de
selección. Las universidades que imparten pedagogía solo aceptan al 15% de los
alumnos que solicitan matrícula cada año. Es más difícil ser admitido para la
carrera docente que para carreras como Medicina o Abogacía. La profesión
docente es la primera opción que eligen los jóvenes y sobre todo los mejores
estudiantes, al salir del secundario”
Analicemos esto antes de
continuar con más puntos relacionados con la formación: es más complicado ser
maestro que médico. Eso aquí, en España, es casi un chiste. Parece que con el
boom de las series de médicos (House, Anatomía de Grey, Hospital Central), a
todo el mundo se le han disparado las venas sanitarias y todo el mundo quiere
protagonizar heroicidades con una bata blanca encima. Aunque últimamente la
nota de Magisterio ha subido (en Málaga creo que está en tercera o cuarta
posición en cuanto a peticiones), durante muchos años ha sido la “carrera
comodín”, ésa a la que todo el mundo podía entrar casi sin haber aprobado la
Selectividad, la que se hace porque “no vale para otra cosa, al menos que sea
maestro.” Sin duda esto es algo muy relacionado con el prestigio social, pero
no es difícil ver cómo muchos te miran cuando dices que estás estudiando
Magisterio (como si fueras tonto, vamos) y denominan la carrera algo así como
“Dibuja, Corta y Colorea”. He escuchado burlas a los exámenes por tratarse de
cosas tan banales (pero tan vitales para un maestro) como hacer role-playing, o
aprender a tocar el xilófono, o tener que presentar un proyecto ante la clase.
Lo que para otros son simples juegos, para nosotros son técnicas de trabajo que
hemos de conocer bien para poder aplicarlas correctamente.
No, no creo que aquí la
Universidad tenga que dejar a tantos fuera de la carrera de Magisterio, porque
además, luego está la siguiente opción a muchos que no pudieron ser maestros:
la pedagogía; y aquí también vuelven a entrar cientos de estudiantes que no
sabían qué hacer y marcaron la opción porque escucharon que es estudiaba poco y
vieron que la nota de corte no era demasiado alta.
Muchos me dirán ante esto que
la nota de corte no lo es todo, pero es que en Finlandia escogen a los mejores.
Tienen en cuenta la nota, pero también la trayectoria como alumno, y si ha
participado en programas de voluntariado, etc. Y los mejores, teniendo en
cuenta la filosofía educativa que tienen y que ya hemos visto en sus principios
pedagógicos, deben ser, sin duda, los mejores; en un sistema donde se prima que
cada uno aprende a su ritmo, qué, cómo y cuándo mejor pueda, está claro que no
se puede pensar que la nota de corte es simple fruto de la competitividad entre
cerebros estudiantes. Por eso en parte creo que no podremos jamás imitar su
sistema, no podemos formar los maestros que ellos tienen porque no
seleccionamos a los mejores y porque los mejores tampoco quieren ser
seleccionados para esta carrera; no me extraña, a mí me dijeron cuando decidí
ser maestra que estaba “tirando mi nota” y que era una pena, “con lo
inteligente que yo era.” Sin comentarios.
Aparte de cómo entrar en la
Universidad, creo que es fundamental qué ocurre dentro de la Universidad. “El magisterio es una carrera de 5 años, un
tercio de ésta se centra en contenidos pedagógicos. La formación docente se realiza
fundamentalmente en la escuela, no en la Universidad. Los profesores van a la
Universidad el primer año y a partir del segundo empiezan a ir a una escuela a
trabajar y aprender con otros profesores.” Formación en la práctica.
Llevamos tantos años diciendo lo importante que sería esto… Pero no, aquí se da
toda la teoría, carente de sentido y significado, y al final, como “premio” te
dejan ir a un colegio a mirar y a ver si te dejan hacer algo. Nada más. No hay
feedback de lo que estás viendo o está ocurriendo en tu aula con los niños. No
se trabaja sobre ello ni se explican las cosas que pasan. Tú tienes que
rebuscar en tres años de carrera a ver si encuentras algo de lo que te han
contado que le otorgue algún sentido a lo que ves y, muchas veces, acabas
recurriendo a tu experiencia, porque se asemeja más a lo que ves que lo que te
han dado en clase. ¿Quiénes mejor que los maestros “in situ” para mostrarnos
qué ocurre y cómo solventar nuestros problemas? ¿Para qué está la Universidad
si no es para ayudarme mientras me formo? Para buscar teoría hay miles de
libros y revistas, pero para ver el día a día del aula antes de que “sea
demasiado tarde”, de estar “sola ante el peligro”, sólo tengo esa
oportunidad. No sé si algún día a
alguien se le encenderá la bombilla adecuada…
“Los profesores tienen mucha libertad para decidir qué
enseñan, cómo, y a qué ritmo. En esta escuela los maestros mandan. Deciden en
qué debemos gastar el dinero, elaboran su propio programa, salen de excursión
cuando quieren y eligen algunos de los libros de texto. La falta de directrices
procedentes del ministerio o de la escuela les obliga a ser creativos". Realmente no es tan diferente. Aquí también pueden
elegir libros de texto y aquí también tienen ciertas libertades. Cuando llegan
a 6º tienen que tener ciertos contenidos superados pero, ¿cómo dividirlos a lo
largo de esos 6 años? También pueden elaborar sus programas, pero aquí parece
más cómodo entregar el del libro de texto de turno, al fin y al cabo es lo que
se va a dar durante el año, es lo que te van a pedir en las pruebas
estandarizadas, es lo que “tienen que dar.” Sí es cierto que hay directrices
más claras y fijadas en nuestro país pero creo que la falta de creatividad de
nuestro profesorado se debe a que el propio sistema les ha corrompido para
siempre y es muy difícil que se liberen de las convecciones que llevan años
“aprendiendo” de manera natural por propia experiencia: nuestros maestros dan
las clases tal y como se las dieron a ellos. No han sido formados para nada
más.
“Los mejores profesores se destinan a los primeros
grados, donde se construyen los cimientos de la autoestima y de los
aprendizajes posteriores.” De
nuevo, seguimos yendo a contracorriente. Aquí, el mayor prestigio y formación
lo tienen los profesores universitarios. Son los “Doctores”, los que más
“saben”, los que menos clases dan porque se dedican a investigar, los “más
preparados”, los que cobran más y menos horas de docencia imparten. Después van
los profesores de instituto, los Licenciados que hicieron un curso de tres
meses y se convirtieron casi por arte de magia en profesores de instituto.
Cobran menos que los universitarios y trabajan algunas horas más. Y, por
último, en la base, los peor considerados, los menos preparados, los
Diplomados, casi la broma de la profesión, los maestros de escuela, trabajan
más horas y su sueldo es el más bajo de todos. Aquí no se considera Infantil ni
Primaria como algo serio, casi parece que sea un periodo donde el niño va a la
escuela a “pasar el rato” y poco más. Yo pienso más como los finlandeses, son
la base, son los cimientos; y sin cimientos pocas estructuras aguantan
demasiado tiempo de pie.
Séptima clave. Los alumnos
No son niños especiales, no son todos los más listos,
inteligentes y buenos del planeta. Son niños y niñas como los españoles, con
otro idioma y otras costumbres, con mucha más ropa de abrigo en el armario y la
piel menos tostada en verano, pero poco más. Lo que cambia no es el alumnado en
sí, sino la forma en que el sistema los trata: “Tienen gran libertad de expresión, son
escuchados y sus opiniones tenidas en cuenta. A los alumnos se les permite
hablar en clase. La mejor clase es aquella en que los alumnos hablan más que
los profesores (Uuno Cygnaeus, "padre de la educación primaria en
Finlandia"). Aquí sin duda es
impensable. Si en una clase los niños están hablando, enseguida se piensa que
el profesor ha “perdido el control” de esa clase, que no sabe “hacerse con la
clase”; y es que aquí todo se reduce a estar en silencio porque el único que
tiene el conocimiento y puede transmitirlo es el maestro y el alumnado sólo
tiene que escucharlo y tomar notas para poder aprender. Qué proceso más simple,
¿no? “Llaman a sus profesores por sus nombres, sin títulos ni tratos deferenciales. Se promueve una relación de iguales entre profesores y alumnos, una relación de respeto no desde la jerarquía sino desde la igualdad. ” Y aquí parece que es una condición fundamental para que el alumnado te respete, ese “don” o “doña”, ese hablar de usted… es el modo más sencillo de marcar distancias con los alumnos, porque en este sistema, el profesor está sobre la tarima, de pie, escribiendo en su pizarra y el alumnado sigue sentado, un poco más abajo, ilustración perfecta de que uno siempre sabrá más que el otro, que nada tiene que aportar. Qué error, qué pérdida de información y conocimientos tan grande la de aquel docente que cree que sus alumnos no tienen nada que enseñarle.
Octava clave. La familia y escuela. Relaciones.
Una última clave, fundamental desde luego: la familia. “55% de los
padres y madres se consideran los primeros responsables de la educación de sus
hijos/as.” Aquí, entre las grandes
desigualdades sociales, las distintas condiciones de vida, etc., muchos padres
han delegado en la escuela la labor de educar a sus hijos, y educar se extiende
al sentido más básico de la palabra: pedir las cosas por favor, respetar al
compañero, no romper las cosas, escuchar al otro, no insultar, no pegar… Creo
que esta concepción y responsabilidad de lo que ser padres significa, ayuda
mucho a que el sistema educativo siga adelante, porque no hay escuela sin
familia y sin coordinación entre ambos las labores de los dos sectores serán
una pérdida de tiempo.
“Las familias confían en el sistema escolar y tienen altas expectativas respecto de éste. Los padres de familia se ocupan de acompañar y vigilar las tareas en casa.” ¿Cuántas familias confían en el sistema educativo aquí? Lo que es peor, ¿hay razones para que lo hagan? La escuela no deja de mostrarse como un sistema reproductor de diferencias sociales, ¿puede la familia de verdad creer que con una “buena educación” (si es que existe tal en el sistema actual) su hijo va a lograr mejorar su estatus? Están hartos de ver abogadas de cajeras del Carrefour, cansados de ver que el fracaso casi siempre afecta a los mismos… ¿cómo van a creer que el sistema funciona? Entre eso, y el poco prestigio que se otorga a los profesores… Además, están implicados en la educación de sus hijos, algo que tampoco ocurre aquí tan a menudo. Normalmente están implicados los padres de alumnado implicado también con su educación; aquel alumnado que necesita ayuda o que presenta problemas, difícilmente traerá a sus padres al centro, porque realmente su problemática no se debe a que sea más tonto, sino a la falta de vínculo entre la escuela y lo que en su casa hay y, por tanto, la falta de interés de los padres por la educación de su hijo porque no confían en que sirva para nada.
Conclusiones: La clave
fundamental.
“Intentar imitar
alguna de estas características por separado no tendría mucho sentido. Su éxito
solo puede ser explicado por la sinergia de diferentes factores”.
No, no se puede. No se puede mejorar un sistema mientras no
se otorgue mayor autonomía real a los centros. No habrá más autonomía hasta que
no se cambien los principios pedagógicos que rigen el sistema. No se van a
cambiar los principios pedagógicos mientras no haya recursos para responder a
lo que otras pedagogías exigirían. No va a haber más recursos mientras no se
valore más la educación. No se valorará más la educación mientras no haya mayor implicación de las familias. No
habrá mayor implicación de las familias hasta que no se vea que realmente el
alumnado aprende. El alumnado no va a aprender en tanto no tenga grandes
profesores. No podemos tener grandes profesores mientras sea una carrera a la
que sólo se acceda a través de una nota de corte basada en contenidos
memorísticos y nada más. No habrá otro sistema de selección hasta que no cambie
todo el sistema.
Y es que, en definitiva,
España no es Finlandia. Lo cual no quita para que sigamos luchando en busca de
nuestro propio gran sistema educativo, para que algún día, dentro de muchos
años, alguien lea, admirado, las claves de una educación de éxito: la educación
en España.
Texto citado de: Torres, R. “Glosario mínimo sobre la educación en
Finlandia.” [en línea]. 2011,
[22 de Octubre de 2012]. Disponible
en la Web: http://otra-educacion.blogspot.com.es/2011/06/glosario-minimo-sobre-la-educacion-en.html

